| ESTUDIO SOBRE INICIACION PRECOZ EN MARTILLO | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| JESUS SANCHEZ SANCHEZ | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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1.
INTRODUCCIÓN:
<<....la programación
del entrenamiento, bajo la influencia de los nuevos conceptos en que está
basada la técnica contemporánea, pasa por la necesidad de la creación
de un estereotipo dinámico en edades tempranas....>><<..como
criterio de selección tenemos sobre todo en cuenta gente joven que es
capaz de girar rápidamente sobre el pie de la pierna izquierda de
soporte..>>. Según lo observado en estas declaraciones de dos entrenadores de renombre internacional parecería lógico tomarlas como dogma de fe y asentir ante ellas sin lugar alguno a la discusión. Ese camino, sin duda, es el más corto para tomar decisiones. Pero resulta de una mayor elaboración científica entrar a la discusión teórica del tema y no hacer recetas religiosas de experiencias de otros profesionales del tema, aunque sean tan experimentados como estos dos. En este trabajo se va a intentar argumentar si esas orientaciones para otros entrenadores son las adecuadas o no. Desde siempre el tema de la iniciación a cualquier labor ha sido objeto de estudio y tomado como un paso importante para alcanzar unos resultados óptimos. Esto ha sido más importante en el deporte de alto rendimiento, donde un fallo en la iniciación puede significar limitar la carrera deportiva de un atleta en el Alto Rendimiento. Concienciándonos de esta cuestión nos vamos a centrar en la iniciación para obtener las mejores condiciones en el caso de un lanzador de martillo, cuales serán sus factores determinantes, si existen o no las famosas “fases críticas”, cuales de los elementos del rendimiento serán más difícilmente mejorables por medio del entrenamiento. Si esto es así, una equivocación en nuestro planteamiento de un entrenamiento a largo plazo puede significar la retirada prematura de un potencial lanzador de élite. Nos parece de radical importancia, para optimizar la labor de un entrenamiento a lo largo de muchos años, tener bien claros los trabajos eficientes en la iniciación de un lanzador, así como conocer cuales edades son en las que el organismo estará más adecuado para responder a estímulos de una orientación determinada. Este trabajo es muy ambicioso, y significaría una labor en extremo exhaustiva, por lo que en él nos vamos a centrar en el ámbito de la técnica del lanzamiento, dejando a un lado la preparación condicional, psíquica y competitiva del lanzador. Para llevarlo a cabo me centraré en una extensa revisión bibliográfica de autores de renombre internacional relacionados con el tema, así como una experiencia práctica llevada a cabo en unas escuelas de Atletismo, más tarde explicada su realización. 2.
ANÁLISIS DEL LANZAMIENTO DE MARTILLO:
2.1.
INTRODUCCIÓN AL LANZAMIENTO DE MARTILLO: Como primer tema de discusión voy a intentar explicar las características del lanzamiento de martillo. Debo destacar que el lanzamiento de martillo es un prototipo de práctica deportiva individual, donde nos encontramos al sujeto sólo en la competición, con un artefacto (cuyo peso, forma y tamaños están estandarizados)y en un espacio muy delimitado por el reglamento, que es un círculo de 2’135 m. de diámetro, rodeado de una jaula, por razones de seguridad, se trata, por lo visto hasta ahora de un espacio formal muy estandarizado por el reglamento. Tanto que para el sector de caída sólo son válidos los lanzamientos donde el artefacto caiga entre un ángulo descrito desde el círculo de 40º. Se basa en una interacción motriz única y situación psicomotriz. En cuanto a la participación en las competiciones, esta es alternativa, teniendo un espacio de actuación común, siendo un deporte donde lo que prima es el entorno físico. Así se incorporaría al tercer grupo de deportes según una clasificación donde se utilizaría la predominancia de las relaciones con el entorno físico, con el adversario, o con el compañero. Se ha de destacar que en el lanzamiento de martillo, el factor tiempo como resultado pudiera parecer de escasa importancia, pero como más adelante explicaremos su importancia en relación con la velocidad de los gestos es clave. Pero, a mi modo de ver, el factor mas relevante en la realización del lanzamiento de martillo, es el factor reglamento. Justifico esta postura pues toda la técnica variaría si las dimensiones del martillo fuesen otras, o bien si cambiase el radio del círculo de lanzamiento. Realmente si analizamos otros factores debemos ver que en cuanto a la táctica se trata de una práctica donde esta, en su realización en las competiciones no es de especial relevancia. En último lugar debemos analizar el modelo de interacción de marca. Para estudiarla detenidamente, pues a mi modo de ver, si entendemos la interacción de marca podremos conocer cuales son los elementos de todo lanzamiento de martillo, me voy a referir a un esquema donde se va a situar como elemento de interacción de marca, la longitud lograda con el martillo:
Como comentario al presente esquema he de subrayar que el resultado a obtener va a depender principalmente de la velocidad que hayamos imprimido al martillo y del ángulo que obtenga en el momento de ser soltado. De estos dos, la velocidad va a estar en función del aumento que se vaya produciendo durante la ejecución del lanzamiento pues este parte de velocidad cero. Ese aumento sólo se producirá en las fases de doble apoyo, donde la fuerza tangencial es máxima. [3]Debemos añadir al anterior esquema la importancia de la altura a la que se libera el martillo en relación con la longitud alcanzada. Igualmente, el transcurso del lanzamiento de martillo ya ha sido difuminado en el anterior esquema, pero para una más fácil comprensión del trabajo posterior voy a introducir al lector en la terminología descriptiva del lanzamiento. Para arrancar al martillo de su velocidad nula se utilizan los volteos donde el lanzador permanece en un equilibrio estable. Seguidamente comenzaran los giros donde encontramos la fase bipodal y la fase unipodal y una vez terminados los giros pasamos a la fase final. Desde el principio, en donde se rompe la inercia estática con los volteos, nos encontramos con que el martillo describe unos planos con su cabeza. Es característico en dichos planos que la cabeza del martillo ubique un punto alto y uno bajo en cada uno de esos planos. Igualmente, y para dar una visión de conjunto, algunos autores consideran la acción del cambio de los volteos al giro como uno de los pasos claves en el lanzamiento[4]. Partiendo de esa división del lanzamiento y analizando el esquema podemos concluir que sobre el resultado final tienen especial importancia las fases de doble apoyo en la realización de los giros, así como el final del lanzamiento. Son las partes de una más alta correlación sobre el resultado final del lanzamiento, aunque con ello no queremos decir que el resto de acciones técnicas no se deban tener en cuenta en pos de un resultado idóneo. Igualmente observamos que al final de los volteos ya se está alcanzando entre el 40 y el 50 % de la velocidad total del lanzamiento[5]. El porcentaje restante se obtendrá de las fases aceleradoras de doble apoyo así como del final del lanzamiento, mientras que también se van a producir una fases deceleratorias cuando estamos en la consecución del punto bajo y en la primera parte de apoyo único. En ambos casos estamos hablando de aceleraciones tangenciales, a la que hay que añadir una aceleración lineal como producto del desplazamiento del complejo lanzador-martillo en la dirección del lanzamiento. En dichos apoyos se tiende a aumentar el tiempo de apoyo de la fase bipodal y a reducir el apoyo unipodal, consiguiendo un mayor camino de aceleración. 2.2 ELEMENTOS CLAVES DE LA TÉCNICA DEL LANZAMIENTO DE MARTILLO: De nuevo debemos señalar que el factor más importante es la velocidad como se observa en la siguiente ecuación L= ho +{ (Vo2 x sen 2a)/g}[6]. Analizando el ángulo de salida observamos que todos los lanzadores obtienen un ángulo situado entre 38º y 42º. Sin embargo en el caso de la velocidad, esta es la que verdaderamente marca las diferencias entre un lanzamiento largo y otro más corto. La diferencia encontrada entre el récord de Sedyck y el resto de lanzadores de la competición se basó en que Sedyck logró una velocidad de salida de 30’4 m./seg. <<...por tanto, el incremento de velocidad es lo más importante , ya que, por ejemplo, un atleta capaz de alcanzar 75 m. puede, gracias a un incremento en su velocidad de lanzamiento de un 5 %, llegar a lanzar 82 m., sin variar su ángulo de salida, mientras que una variación del ángulo de salida del 5 % le reportaría un incremento de 60 cm. en la distancia del lanzamiento, aproximadamente.>>[7]. <<...en la mayoría de los lanzadores los dos últimos parámetros son aproximadamente idénticos (ángulo de salida y altura de salida del martillo), por lo que el incremento de la velocidad es lo que implica una mayor distancia del lanzamiento...>>[8]Estos cambios se han producido por los nuevos métodos de enseñanza, estructura del entrenamiento y progreso técnico, que han variado la antigua concepción que el lanzamiento de martillo era una prueba de fuerza máxima (dominada por los atletas fuertes y altos ) hacia una modalidad de habilidad[9]. Llegado este punto parece reincidir en la afirmación de que en el lanzamiento de martillo y analizados los rendimientos de atletas de alto nivel, el factor velocidad imprimida al martillo es de una importancia vital. Pero quedarnos en dicha afirmación no sería dar ningún paso adelante en la planificación del entrenamiento a largo plazo. Para ello debemos ver que en dicha velocidad imprimida al martillo hay unas componentes de fuerza centrífuga en cada uno de los giros, fuerza centrípeta y aceleración longitudinal en el sentido del lanzamiento. De estas la que verdaderamente tiene relación con la velocidad obtenida al final del lanzamiento es la producida por la aceleración de la fuerza centrífuga, o dicho de otra forma la conseguida gracia a la velocidad de los giros con el implemento en cada una de las rotaciones sobre el eje longitudinal del complejo lanzador-martillo. Pero debemos apuntar que la relación existente entre la fuerza centrífuga y la centrípeta es tal que han de tener la misma magnitud y sentidos opuestos para mantener un equilibrio dinámico del lanzador con su implemento, de especial importancia en las fases de apoyo único. Todo esto sería una verdad a medias si no nos refiriésemos al radio de los giros. De tal forma que a mayor radio de giro vamos a conseguir con una misma velocidad angular, una mayor velocidad lineal imprimida al martillo en el momento de su liberación, pero una vez definidas las características antropométricas del lanzador, un incremento de velocidad lineal sólo será posible con una mayor velocidad angular, o lo que es lo mismo, consiguiendo una mayor velocidad en los giros. Nos encontramos, llegado este punto, con que en un lanzador de alto nivel, un estancamiento en la velocidad de los giros podría significar un techo fisiológico y de rendimiento insalvable a pesar de todo su empeño, y significaría, muy posiblemente, decepción por la no mejora de los resultados y desconfianza en el entrenamiento. <<...la perfección técnica sufre limitaciones transitorias... , ...hay que prestar máxima atención a la velocidad en el giro, como factor determinante para eliminar esas limitaciones transitorias...>>[10]Así podemos concluir que según estos estudios el factor más importante en la mejora del rendimiento en un lanzador de martillo viene determinado por la capacidad de este de conseguir girar más rápidamente y así conseguir una mayor velocidad lineal del martillo en la fase final del lanzamiento.
2.3.
LIMITACIÓN EN LA VELOCIDAD DE LOS GIROS: Hasta ahora hemos sentado las bases de nuestra posterior disertación sobre el tema que nos ocupa que no es otro que la necesariedad o no de un aprendizaje precoz del martillo. Y si esto es afirmativo, cuales serán los contenidos básicos de dicha iniciación a la modalidad atlética. Repasando los conceptos, debemos dar la importancia que merece a la velocidad de los giros sobre el eje longitudinal del complejo lanzador-martillo, en relación al resultado obtenido. Las bases de la iniciación deportiva son aquellas donde el entrenador trabaja siguiendo unas directrices de entrenamiento con la mira situada en la obtención de unos resultados máximos en la práctica atlética. Así este entrenador debe ser consciente que, el futuro lanzador, debe tener las posibilidades de giro en unas reservas de entrenamiento máximas, de tal forma que en el futuro lanzador, las fases de estancamiento de la técnica debido a esos períodos de inmovilidad de la velocidad de giro sean mínimos. Si sigue estas directrices, sin duda habrá alcanzado el camino adecuado en el diseño de un lanzador de alto nivel. Para aclarar cómo llegar a ese estado de perfección debemos estudiar la naturaleza de los giros. Para esto nos van a ser de mucha utilidad los conocimientos al respecto de giros que nos ofrece el campo del desarrollo motor. La habilidad motriz de girar tiene un precursor en la destreza de rodar sobre el eje longitudinal que se produce entre el 1er y 5º mes desde el nacimiento.[11] Ya avanzado el desarrollo del niño nos encontramos en las clasificaciones que de las habilidades motrices básicas realizan autores como Seefeldt (1979), Zaichkowsky (1980) y Flinchum (1975), que a la edad de entre 2 y 5-6 años el individuo realiza giros como una habilidad motriz fundamental, no locomotriz. Dicha motricidad elemental se puede encontrar en combinación con otras habilidades locomotrices o de proyección y recepción.[12] Llegado este punto se debería hablar de la transferencia de dichos giros con los que se va a ofrecer al individuo en la habilidades motrices específicas, paso siguiente en el desarrollo del niño. Como transferencia entendemos que si han obtenido esos aprendizajes, en el futuro serán capaces de adaptarse y responder mejor a los requerimientos de su medio. Entendiendo como requerimiento, los diferentes estímulos que este pudiera ofrecer. Personalmente, creo que en dichas habilidades motrices básicas, encontramos una transferencia basada en la similitud de elementos de Drowatzky en 1981[13]. Se ve reforzado este punto de vista con el que aparece de Fernando Sánchez Bañuelos, quien introduce la aplicación de los giros en las edades de 4 a 6 años como medio de conocimiento corporal del niño, para más adelante, edades de 7 a 9 años habla de una mejora de las habilidades motrices básicas hablando de una fuerte ejecución de las mismas. Habla de realización de giros en condiciones variadas. Le da una gran utilidad como medio de ayudar al individuo a orientarse y destaca su belleza estética.[14] Este mismo autor a continuación del desarrollo de las habilidades motrices básicas enuncia la iniciación a las habilidades motrices específicas en las edades de 10 a 13 años, para posteriormente entrar en su desarrollo unido al de la condición física. Pero, ¿se podría hablar de un período sensible para el aprendizaje de esos giros?. Esto nos lleva a la discusión de si existen o no las fases en las que se reacciona con una especial sensibilidad a estímulos de determinada orientación. Wolanski habla de períodos de relativa baja influencia con etapas de desarrollo rápido. También Montessori y Martin hablan de fases sensitivas como una afinidad aprehensiva respecto a diferentes contenidos en diferentes etapas de edad. Dichos autores consideran que las influencias inhibitorias procedentes de la corteza cerebral se desarrollan con la coordinación mayor en el sistema sensitivo-motriz, proceso que finaliza entre los 7 y los 12 años. También Roth hablaba de <<...no podemos esperar simplemente hasta que cada uno esté suficientemente maduro para determinados procesos de aprendizaje...>>[15]. <<...el crecimiento y el desarrollo se producen sólo en una dirección y consisten en el “paso” sucesivo e irreversible de las distintas fases o períodos de la vida...los períodos de desarrollo elevado se alternan con los períodos de deceleración y estabilización relativas...>>[16].Estos comentarios parecen indicar que sí existen períodos en los que se reacciona ante determinado estímulos de una orientación determinada con unas respuestas de una mayor eficiencia. También hay que señalar que pasado ese período se podrán obtener resultados muy similares, no implicando una imposibilidad , pero como estamos en el campo del alto rendimiento cualquier dificultad añadida puede significar perder mucho tiempo por defectos de la planificación. Si analizamos los giros los podríamos clasificar como un elemento de coordinación dinámica. Como tales, y dando por buena la teoría de los períodos sensibles, nos encontramos en la clasificación de Martin, que el período de mayor asimilación de aprendizajes motores se da de 7 a 12 años. En otros lugares se considera la edad de 8 a 12 años como el gran período sensible de los aprendizajes técnicos[17]. Según dice Martin <<..las capacidades coordinativas tienen su desarrollo más intenso hasta el inicio de la pubertad, hasta la edad de 11-12 años, con mayor edad disminuye la disposición para el aprendizaje motriz espontáneo...>>[18]. <<...el mayor crecimiento para realizar movimientos coordinados se registra entre los 7 y los 10 años...>>[19].<<...a la edad de siete años será cuando sus habilidades tengan un progreso más rápido, para llegar a los doce-trece años al momento cumbre de su capacidad de coordinación, período que conocemos como el más favorable para lograr el dominio de aquellas cualidades que van a permitir el dominio posterior de las técnicas más complejas por su capacidad de adaptación ...>>[20]. <<...a la edad de 7 a 12 años se observa un crecimiento intensivo de los ritmos de movimientos rápidos, fundamentalmente la frecuencia...., ...y en edades tempranas se pueden llegar a aprender movimientos técnicamente complejos, mientras que a la edad de 14 - 15 años la capacidad de dominio sobre una acción de coordinación compleja empeora, así la primera edad escolar es la mas adecuada para el aprendizaje de nuevos movimientos...>>[21]. <<...la fase de los 2-3 años anteriores al comienzo de la pubertad como la fase de mayor capacidad de aprendizaje motor, o como la “fase sensible” (Meinel/Schnabel)...>>[22]Estas edades se consideran como las de las manifestaciones de la dotación motora por la capacidad de captar y memorizar rápidamente, literalmente “al vuelo”, la técnica de la ejecución de los elementos complejos, así como su consolidación en conductas posteriormente utilizadas en otras situaciones. De esta manera ya se ha delimitado de forma precisa cual es el momento en que se debería enseñar los giros para aumentar las reservas de adaptación de esta habilidad motriz, con vistas a una planificación a largo plazo. Pero hay que distinguir entre la enseñanza de los giros y la iniciación precoz al lanzamiento de martillo. La primera es una condición indispensable para la segunda y siempre deben de ir en ese orden. Aquí se entraría a la discusión de la primera etapa de la vida del deportista que sería la de un trabajo multilateral o realizar un trabajo multilateral orientado hacia una futura especialidad. Si debiésemos de elegir entre los dos, nos parecería razonable una multilateralidad orientada pues de esta forma se eliminarían distintas transferencia negativas hacia la futura especialidad del deportista, teniendo en todo momento más claro el trabajo a realizar. Para exponerlo en el caso del lanzamiento de martillo, con una multilateralidad orientada, desde esas edades de fases críticas del aprendizaje de la técnica, ya se trabajaría teniendo como objetivo un adecuado desarrollo de los giros, de tal forma que conociendo su importancia en el rendimiento futuro, ya se estaría poniendo fin a un problema venidero. <<...el objetivo es fijar muy bien la técnica antes de la pubertad, de tal forma que para cumplimentar este objetivo se utilizarán técnicas simplificadas similares al modelo teórico, teniendo en cuenta que dicha simplificación debe incluir procesos funcionales internos...>>[23] Como conclusión de ese apartado debemos decir que a todas luces parece lógico definir que el método más directo en la eliminación del estancamiento de la velocidad de los giros, como se podría definir de estancamiento de la técnica, sería realizar una base amplia del desarrollo de los giros en edades de período sensible en esta habilidad motriz básica. Gracias a esto el entrenador atacará el problema capital de mejorar la distancia de los lanzamientos desde la única perspectiva que le queda una vez obtenidos los ángulos y altura de salidas del artefacto, que es mejorar la velocidad angular de cada uno de los giros para poder aumentar la velocidad de salida del implemento. Así el atleta habrá aumentado sus reservas de entrenamiento de un modo eficiente, pudiendo realizar una pendiente del rendimiento con unos techos más elevados, siendo esta la condición indispensable de situarse a nivel de alto rendimiento y no conducirnos irremediablemente a una retirada prematura por falta de progresión de rendimientos. 3. CONSECUENCIAS TÉCNICAS MÁS RELEVANTES:
3.1.
EDAD RECOMENDADA PARA EL APRENDIZAJE PRECOZ: <<...una importante constante de la superación deportiva es la edad de inicio de las prácticas deportivas. El desarrollo no simultáneo del aparato motor y de las funciones vegetativas, así como de las distintas cualidades motoras y los diferentes plazos del logro de las cimas de la maestría deportiva en diferentes deportes suscitan la necesidad de enfocar de manera diferenciada la determinación de la edad aconsejable para comenzar las prácticas...>>[24]. El siguiente punto se basaría en la asimilación que de los conocimientos previamente expresados darían los entrenadores especializados en el desarrollo de esos modelos deportivos de orden internacional. Se mezclaría con una noción de detección de talentos, tema en controversia según autores; veamos un ejemplo. V. Chukarin opina que <<...también ahora estoy convencido de que cualquier adolescente desarrollado normalmente en sentido físico tiene la probabilidad de llegar a ser un deportista destacado..>>, mientras que A. Tarasov<<...es eso lo que me parece ser el momento más complejo en la labor del entrenador: el intento de adivinar la presencia del talento y emprender medidas para crear un ambiente, unas condiciones en que este pueda crecer rápidamente para convertirse en un gran maestro...>>[25]. Aparece de nuevo la eterna discusión entre ambientalistas y quienes ponen todo en función de la dotación genética. Pero en ambos casos, y teniendo en cuenta la opinión de los períodos sensibles se ha de tener en cuenta que si al futuro atleta no se le ha provisto de las experiencias adecuadas en el momento correcto, va a estar en desventaja con respecto a todo aquél que sí haya seguido esas consideraciones. El problema de las facultades es el problema de la individualidad de los seres, y en el caso que nos ocupa, o sea, la predisposición a realizar giros de elevada rapidez, tiene mucho que ver con las propiedades del sistema nervioso descritas por I.P. Pavlov como los procesos de excitación e inhibición, equilibración y su movilidad. La sumatoria de estos tres supone un dinamismo necesario en dicha habilidad básica de rotación sobre el eje longitudinal. Estas condiciones se habrán desarrollado adecuadamente si hemos estimulado en su momento al sistema nervioso en este sentido. Se trataría de una maleabilidad del sistema nervioso de tal forma que si la desaprovechamos, el material que tenemos en nuestro poder queda muy limitado y su variación será harto farragosa en años posteriores. En la mayoría de los casos estos estímulos se suponen en el desarrollo de la Educación Física para edades de Educación Primaria, pero sin los cuales el entrenamiento deportivo de estos talentos sería poco eficiente. Por lo tanto, y según todo lo dicho, el aprendizaje de esos giros se encontraría como uno de los contenidos a desarrollar en la etapa de formación multilateral orientada hacia la enseñanza del lanzamiento de martillo, caracterizada por una importancia fuera de lo usual, pues sin ella nos dirigiríamos a un estancamiento del rendimiento insalvable. Es un primer escalón en el esculpir de nuestro lanzador modélico, y como tal lo tendremos en cuenta como el comienzo del aprendizaje precoz. Autores de la República Federal Alemana proponían una enseñanza del lanzamiento de martillo con un material, pesos y lugares de lanzamiento adecuados para las escuelas, pero a partir de los 12 años de edad, sin enunciar un paso anterior de aprendizaje de giros sobre el eje longitudinal para lograr atacar el problema capital del lanzador. En este método se buscaba, sin una selección de posibles valores, un aprendizaje global del gesto, con corrección de errores por parte del profesor, para en poco tiempo, pasar al entrenamiento con los que destacasen.[26] El siguiente escalón lo definiríamos como el comienzo en la especialización, caracterizado por una detección de talentos. Este sistema ha estado dando muy buenos frutos a sus precursores, los entrenadores soviéticos. Ya en los Juegos Olímpicos de Montreal ocuparon los tres primeros puestos y poseen a más de diez lanzadores por encima de los 80 metros. En el 1987, los entrenadores soviéticos seleccionan <<...teniendo en cuenta que el hecho de que la exactitud del movimiento es una de las condiciones principales para el dominio de la técnica moderna del lanzamiento de martillo, debemos suponer que los jóvenes de 12 a 13 años ya están capacitados para dominar las formas primarias de movimiento...>>[27], <<..gente joven que es capaz de girar rápidamente sobre el pie de la pierna izquierda de soporte...>>[28]. Estos dan mucha importancia al nivel que, alumnos de escuelas, posean sobre la capacidad de girar sobre el eje longitudinal de su cuerpo, sin importarles demasiado su velocidad en línea recta. Según ellos mismos dicen, en el lanzamiento de martillo los más prometedores son aquellos que son capaces de girar muy rápidamente con un implemento. Dicha selección de talentos se realiza sobre alumnos de entre 12 y 14 años, alejados de la fase de máximo rendimiento del aprendizaje de tareas motrices. Siendo así se ha eliminado la posibilidad de utilizar la edad de oro de los aprendizajes motrices en beneficio de la capacidad de rotación sobre el eje longitudinal, diezmando así en gran manera las posibilidades de llevar a cabo una adecuada selección de talentos, o por lo menos dejando en manos del azar o el profesor de Educación Física, que dichos aprendizajes se hayan observado y estén en condiciones idóneas para iniciarse en un desarrollo de habilidades motrices específicas. Si seguimos ese planteamiento nos encontramos que es una disciplina que causa muchas complicaciones por el material y medios adecuados para su desarrollo, por lo que lleva una existencia apagada[29]. Jesús P. Durán habla de que si se les da una preparación multifacética y polivalente hasta los 15-16 años y luego comenzar la especialización, se corre el riesgo de que se les limite una velocidad y ritmo de lanzamientos adecuados. Frente a esto Nabatnikova, realiza un primera selección a los 11 años y especialización precoz a los 16 años con dos fases, una hasta los 13 y la segunda fase hasta los 16 años. En la primera se habla de adquisición de los hábitos motrices del lanzamiento, mientras que en la segunda se procedería a la estabilización de esos hábitos.[30] Define como edad de selección la de 13 años, para aprovechar su buena capacidad de aprendizaje técnico, pero como él mismo dice, en esta edad ya está describiendo una curva descendente. He de suscribir que en todo momento los autores hablan de una selección de talentos, para lo que hay que tener en cuenta otras variables que la capacidad de giros sobre el eje longitudinal. Entre esas variables destacan las antropométricas, con lo cual adquiere lógica la edad de detección de futuros valores alrededor de la adolescencia. Aún así, en la actualidad se perfila la tendencia a la reducción de la edad de inicio de las prácticas del deporte. Pero también debemos diferenciar entre el significado del aprendizaje precoz y el de la especialización precoz. Esta última es a todas luces inadecuada, pues nos va a limitar la posterior evolución del rendimiento del atleta por intentar elevar su pendiente demasiado al principio, mientras que el término referido a aprendizaje precoz se refiere a una iniciación precoz, que no tiene por qué ser especializada en una prueba sino que su estado ideal se deriva de una práctica combinada de varias especialidades. Así queda resuelto el dilema entre la especialización prematura y el aprendizaje prematuro, que en el caso del lanzamiento de martillo se decanta hacia una iniciación prematura en el contenido básico de la técnica del lanzamiento, el giro. Para reforzar nuestras afirmaciones me parece interesante una comparación de las evoluciones longitudinales de una serie de lanzadores de élite de estos últimos tiempos. Si revisamos estos datos nos encontramos que la mayoría de ellos ya ha seguido los esquemas que propagamos con anterioridad. En primer lugar vamos a mostrar un cuadro de los mejores resultados alcanzados por varios lanzadores de martillo soviéticos a las edades de 14 y 18 años[31]:
Sobre el anterior cuadro queremos resaltar el hecho de la introducción de pesos adecuados a las características morfológicas de los deportistas en las edades de formación, dato que se va a venir repitiendo en todos los cuadros y que con posterioridad comentaremos. Seguidamente la progresión de Igor Nikulin (URSS):
PESOS
DE MARTILLOS
En los siguientes cuadros sólo se expresan lanzamientos con el martillo reglamentario de atletas más contemporáneos, como Kiss Balázs:
Yuri Sedick:
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