LAS "AGUJETAS" EN LA ACTIVIDAD FISICA.
JAVIER SOLER GONZALEZ

 

Introducción:

 

                        Las agujetas, o dolor muscular tardío como es conocido en el mundo sanitario, es una “lesión muscular” que cualquier persona ha sufrido en su propio organismo.

Tanto el atleta más cualificado como la persona más sedentaria han padecido esta desagradable experiencia descrita como miles de agujas clavadas en nuestros músculos, después de haber realizado algún esfuerzo de cierta magnitud.

También, estoy seguro, que todos nos hemos planteado qué son exactamente las agujetas, por qué cuando más nos duelen es a los dos días de haber realizado el esfuerzo o por qué sólo nos aparecen en los primeros días de le realización de alguna actividad deportiva.

 A continuación trataremos de dar respuesta a estas y a otras preguntas, así como desechar ciertas creencias sobre el dolor muscular tardío.

 

 

Qué son las agujetas:

 

            Actualmente existen numerosos estudios que tratan de explicar el por qué del dolor muscular tardío, sin haber establecido ninguna definición aceptada como tal. Hoy en día sólo disponemos de teorías, unas más aceptadas y demostrables, otras menos, pero teorías.

Antes de pasar a exponer las diferentes teorías daremos unas características propias de las agujetas:

 

-         Su máxima intensidad es a las 48-72 horas después de haber realizado el ejercicio

-         Son más intensas con ejercicios excéntricos que con concéntricos

-         Desencadenan dolor ante contracciones musculares y estímulos de presión

-         Actualmente no se conoce un tratamiento realmente efectivo contra las agujetas

 

Teorías:

 

1)      Teoría del ácido láctico:

Quizás es la teoría más difundida pero la más errónea. Esta teoría fundamenta que las agujetas son producidas por cristales de ácido láctico que se forman en el músculo. Por tanto, al realizar una contracción o presionar manualmente el músculo se clavarían estos cristales desencadenando el dolor. Otros autores explicaban el dolor que producía el lactato alegando que los cristales de ácido láctico desencadenaban una reacción inflamatoria la cual sería la causante del dolor. En principio esta teoría tiene su porque, pero fundamentos de bastante importancia hacen que no sea válida:

 

-         A la  hora de haber realizado un ejercicio los niveles de lactato en nuestro organismo son los mismos que en condiciones basales. Esto se debe a los sistemas de tampón y de aclaramiento de lactato que poseemos. Aproximadamente el 75-80 % del lactato producido sufre proceso de oxidación. El 15-10 % restante es empleado para resintetizar glucosa. Por tanto es imposible que se formen cristales de lactato.

 

-         Nunca nadie ha sido capaz de encontrar lactato cristalizado en el ser humano, ni tan siquiera con microscopio electrónico.

 

Por tanto, podemos sacar como conclusión de los datos anteriores que el desencadenante de las agujetas no son los cristales de ácido láctico.

 

 

2)      Teoría mecánica:

Estudiado ya que el lactato no interviene en la aparición de las agujetas, diversos científicos observaron que éstas eran de mayor intensidad si se realiza un ejercicio excéntrico que concéntrico. Todos podemos hacer la prueba de subir un escalón con una pierna y bajarlo con la contraria repetidas veces. Al día siguiente veremos que tenemos mucho más dolor en la pierna que bajaba el escalón.

Otra experiencia que podemos realizar es que uno de nosotros monte en bici y otro realice carrera continua a la misma intensidad y la misma dirección. Observaremos como el que ha corrido tiene más agujetas que el que ha ido en bici.

Esto puede parecer un tanto contradictorio, ya que si somos un poco conocedores del tema sabremos que en una contracción concéntrica se gasta entre tres y seis veces más energía que en la excéntrica. Entonces, ¿ por qué con ejercicio excéntrico nos salen más agujetas?

La respuesta está en que en una contracción excéntrica las tensiones que se producen en el músculo son mucho mayores que las de una concéntrica. Esta elevada tensión prolongada en el tiempo produce daños, lesiones, rupturas  en la fibra muscular esquelética. Estas rupturas se han podido comprobar por diferentes medios:

 

a.       En una persona con agujetas se detectan en sangre fosfocreatinkinasa (CPK), mioglobina, troponina I... Estas son moléculas de elevado tamaño, por lo que su existencia en sangre sólo se explica si la célula muscular se rompe liberando su contenido al exterior.

b.      Han sido realizadas biopsias musculares a personas después de realizar ejercicios excéntricos y, observándolas con microscopios electrónicos se pudo comprobar que existían alteraciones en los sarcómeros: , rupturas del sarcolema (membrana que recubre la célula muscular), alteración de la disposición paralela de las miofibrillas, disrupción de las líneas o discos  Z, desplazamiento de la banda A fuera de la zona central del sarcómero (unidad mínima de contracción) en algunas fibras, depósitos de fibronectina (proteína encargada de fijar elementos extracelulares

 

3)      Teoría inflamatoria:

El daño muscular es inmediato, por tanto si la teoría expuesta anteriormente seria del todo cierta deberíamos tener agujetas instantes después de terminar el ejercicio o incluso realizándolo. Pero todos sabemos que esto no es así. ¿qué es lo que hace que cuando más nos duela sea a las 24-72 horas después?

La aparición tardía de las agujetas se relaciona con una respuesta inflamatoria. Después de producirse el daño muscular se produce la correspondiente respuesta con llegada de fagocitos, neutrófilos, plaquetas... Estas células las sustancias liberadas por ellas actuarían sobre los nociceptores (receptores sensitivos del dolor) y aumentarían la presión del líquido intersticial, hechos que desencadenarían dolor.

 

           

4)      Teoría neurogénica:

Las fibras musculares poseen unos “sensores”, los husos neuromusculares, los cuales informan a nuestro sistema nervioso central de la longitud que tiene nuestros músculos en cada momento. Estos husos se engloban dentro del grupo de mecanorreceptores. La información la envían al sistema nervioso por la motoneurona a . Esta es una fibra nerviosa mielínica de conducción rápida y diámetro grueso.

La teoría neurogénica dice que en un músculo con agujetas es probable que haya una alteración en las fibras mielínicas y en vez de mandar estímulos mecánicos enviaría estímulos dolorosos al sistema nervioso central.

 

           Visto todo lo anterior se deduce que actualmente no hay una explicación que se antoje como plenamente válida. Se puede decir que para explicar este fenómeno hay que hacer una conjunción de las teorías anteriormente citadas, siempre dejando un poco de lado la teoría metabólica o la del ácido láctico.

 

 

TRATAMIENTO DE LAS AGUJETAS

 

            Actualmente “NO EXISTE TRATAMIENTO”  que esté demostrado científicamente que disminuyan o impidan la aparición de agujetas.

Lo primero de todo es concienciar de que el famoso tratamiento de agua con azúcar se basa en un principio que no se cumple, que es la cristalización de lactato.

Tampoco es nada eficaz crioterapia, ultra sonidos, láser, microonda, masaje o cualquier otro tratamiento de fisioterapia.

También conviene desechar el famoso tópico de los estiramientos. Ni impiden su aparición ni palian los dolores una vez que han aparecido.

 Sólo se conocen dos métodos por los que podemos hacer que el dolor muscular tardío disminuya o no aparezca. Estos son:

 

·        Una correcta adecuación de la carga de entrenamiento

·        La realización de ejercicio concéntrico previo al ejercicio excéntrico

 

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